Así como los hijos son, por lo general, el reflejo de la educación que han recibido de sus padres, del mismo modo una ciudad o una provincia son el espejo de quienes viven en ella. "El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir", afirmaba el escritor estadounidense Mark Twain, mientras que su colega colombiano Álvaro Mutis sostiene que "el hombre es una especie que falló como especie, un ser dedicado a destruir el medio en que vive". Las dos definiciones tienen que ver con una actitud frecuente del ser humano, muy notoria entre nosotros, de destruir su medio ambiente a través de la basura, la contaminación de sus cauces de agua, la tala indiscriminada de los montes.
Hace unas semanas, con motivo del Día Mundial de la Diversidad Biológica, alumnos de la escuela Larrea asistieron a una charla en la Secretaría de Estado de Innovación y Desarrollo Tecnológico (Sidetec), dictada por el biólogo Esteban Lavilla. El investigador del Conicet y de la Fundación Lillo advirtió sobre los peligros que acechan a nuestra naturaleza. Les explicó a los chicos que en los ríos contaminados se ven peces muertos, pero también hay especies de vertebrados e invertebrados que se pierden y que no son visibles. "Introducimos especies exóticas en la flora, talamos montes o expatriamos especies animales. Por ejemplo, el tucán, el tapir, el oso melero, el oso hormiguero... y hay dos especies de ranas que se extinguieron y que únicamente existían en el Valle de Tafí y en Amaicha", señaló. El experto en anfibios agregó que "mientras cada uno de nosotros no asuma la responsabilidad de trabajar por el medio ambiente, es en vano plantearse el futuro". Sostuvo que la única salida posible es la educación, "pero no sólo desde el nivel inicial sino de toda la sociedad".
Se suele señalar que las alteraciones ecológicas y climáticas son producidas por las grandes industrias que producen desechos que luego contaminan las aguas y matan especies animales; los detergentes también arruinan las napas del suelo; las fumigaciones que protegen las cosechas de plagas a veces son las responsables de una ruptura en el equilibrio ecológico del suelo; los aerosoles -hasta los más inofensivos- aportan a la contaminación del aire; y todo ello sin contar las actividades criminales del hombre cuando ataca al medio ambiente con la tala indiscriminada de bosques o la caza de animales. En los últimos 100 años, Tucumán perdió el 70% de los bosques, especialmente por el uso de la madera y la necesidad de expandir su actividad agrícola.
Se suele decir a menudo que sin educación no hay desarrollo. "No hay progreso sin información, no hay información sin conocimiento y no hay conocimiento sin educación", sostenía el escritor Carlos Fuentes. Sería importante que en todos los ciclos educativos se dictara una materia referida al cuidado del medio ambiente. La autoridad, por su lado, debería efectuar en forma constante controles rigurosos en materia ambiental y aplicar con rigor las leyes referidas al tema. De ese modo, las próximas generaciones crecerían con una conciencia ecológica importante y se preocuparían por cuidar nuestro hábitat. Se suele decir que desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana. "Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra"; "Envenena el río, y el río te envenenará a ti", rezan dos pensamientos indígenas.